La educación continua, hace referencia a los estudios dirigidos a personas con educación superior o experiencia acumulada que buscan expandir sus conocimientos y habilidades en lo que respecta las últimas novedades y tendencias en el rubro en que se desempeñan laboralmente. Esto les permite asumir con éxito los constantes cambios en la forma de ejecutar los procesos que desarrollan a diario.

En ese sentido, las empresas que apoyan la educación continua de sus profesionales, reciben invaluables beneficios. Entre ellos, cabe destacar los siguientes:

Mejora la productividad

Un profesional capacitado en las últimas tendencias de su carrera conoce métodos y tecnologías de vanguardia para desarrollar su trabajo con resultados de mayor calidad y en menos tiempo. Es decir, es más eficiente y productivo.

De otra parte, cuando la empresa es la que impulsa este aprendizaje continuo, el profesional se siente más a gusto en su puesto de trabajo y mucho más comprometido con los planes estratégicos de la organización, ya que percibe cierta alineación de los mismos con sus objetivos profesionales.

Optimiza la retención de colaboradores

De acuerdo con un artículo sobre las causas por las que los jóvenes directivos buscan continuamente empleo, publicado en el sitio de Harvard Business Review y basado en un estudio de carácter internacional, muchos de los más brillantes talentos no reciben de las organizaciones para las que trabajan apoyo para su desarrollo profesional. Esto deriva en la necesidad de buscar mejor suerte en otras empresas.

Al respecto, las estadísticas informan que remplazar un empleado de cargo medio puede costarle a la empresa hasta el 150% del salario anual del puesto a suplir. Pero la cifra puede incrementarse si este colaborador representa un talento de alto valor.

Aumenta la atracción de talento

Si la empresa se da a conocer como una organización que promueve la educación continua de los empleados, sin duda los mejores talentos querrán trabajar en ella. De hecho, 39.3 % de los trabajadores señalan el “crecimiento” como una consideración principal al evaluar un nuevo prospecto laboral.

Disminuye la necesidad de supervisión 

Un colaborador bien capacitado requiere menor supervisión en el desarrollo de su trabajo, pues tiene muy claro qué y cómo desarrollarlo.

Esto influye directamente en la eficiencia del negocio. Cuando los líderes pueden enfocarse más en el producto o procesos de la organización que en la supervisión del personal a su cargo, la productividad también aumenta considerablemente.

Aumento de los ingresos

Como ya se señaló, los trabajadores bien capacitados son mucho más productivos y eficientes. Esto permite abrirle las puertas del negocio a muchos más clientes y, por consiguiente, incrementar considerablemente los ingresos.

Prueba de ello está, por ejemplo, en los tres cursos que Microsoft implementó para capacitar a sus equipos de ventas. Un año después de su lanzamiento, la compañía le atribuía al programa ingresos superiores a los 50 millones de dólares.

Disminuye la brecha de habilidades

Cuando una empresa corre el riesgo de experimentar conocida “brecha de habilidades”, que no es más que tener una base de empleados no preparada para asumir los retos que implican dicha expansión.

Para cerrar la brecha de habilidades, por lo general, recurren a la contratación de nuevos empleados o de colaboradores externos, asumiendo costos bastante altos. Algo que no debería suceder si el personal se encuentra capacitado en temas de vanguardia en su rubro profesional.

En conclusión, las empresas que apoyan económica y estratégicamente la educación continua de sus profesionales realizan una excelente inversión. Ni siquiera las mejores campañas de marketing pueden competir con la productividad, ingresos y retención de talento generados por empleados bien capacitados y motivados.

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